martes, 3 de noviembre de 2009

Adios, maestro, adios

Ha caído el telón de la gran obra de uno de los grandes actores de nuestro país. El cine español, tan carente de creatividad en los últimos tiempos, ahora debe sentirse más huérfano que nunca.

José Luis López Vázquez es un grande en todos los sentidos. Primero porque muchas generaciones hemos crecido con él en las pantallas; segundo porque todos, probablemente, nos hemos desternillado al verlo en alguno de sus muchos papeles cómicos; tercero porque, a poco que nos detengamos a examinar su obra, nos daremos cuenta de que sus dotes interpretativas, más allá de lo cómico, eran excelentes y por último porque sintetiza la esencia del teatro y el cine español: más de 200 largometrajes y no sabría decir cuantas obras de teatro y series de televisión, un Goya y un Emmy, Premio Nacional de Teatro, ha trabajado con los mejores directores (García Berlanga, por ejemplo) y ha intervenido en algunas de las mejores películas de la historia cinematográfica hispana, como Cándido o Patrimonio Nacional...

Por todo esto, aunque ha caído el telón de su gran obra, ahora viene, tal vez, lo mejor del mundo cinéfilo: recordar entusiasmados y con anhelo lo que hemos visto, como cuando salimos del cine tras ver una enorme película.

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