Noche mágica la de ayer en el Campito, aunque sin estrellas fugaces. A decir verdad, lo más fugaz que vimos fue la propuesta del miembro del club que se estrenaba como ganador y que sorprendió a todos con un “no esperaba ganar y…”. Señoras y señores: es la segunda vez consecutiva que las propuestas van de farol, y eso no puede ocurrir nunca mais¡¡
Espléndida afluencia de público (más gente que en Ben-Hur), buena comilona, edredón de estrellitas para suplir a las del cielo y buen ambiente familiar por parte de cinéfilos, invitados y lugareños, esos fueron los ingredientes que precedieron a la proyección más espectacular que ha visto este club desde sus inicios: enorme pantalla sobre la cal y aire limpio y veraniego –a veces demasiado fuerte- como techo. A destacar de esos momentos previos fueron los comentarios del respetable en torno a la propuesta de la jefa, tipo “oye, que esa película es buena”, o “si al final tendríamos que haber traído Nobleza Baturra”, cuando todos sabemos que habría sido difícil aguantarla de forma medianamente digna. También habría que destacar el estreno del miembro del club “al que le gusta el pulpo” como discursista pre-peli y un intento no consensuado y parcial de alterar la decisión soberana del club, al quererse proyectar otra película elegida sobre la marcha.
La película, finalmente "En tierra de nadie", causó una grata impresión en todos los asistentes. La verdad es que pudimos visionar una cinta que destacó por su buen guión, una gran construcción del argumento, un ritmo exacto y un contenido lleno de compromiso, que nos mostró, con ciertos toques irónicos, lo absurdo de la guerra y lo vanal y superficial de nuestra sociedad, regida por las apariencias y por la falta de valores que humanicen el mundo. El final, demoledor, al mostrar a uno de los protagonistas tumbado eternamente sobre su fatal destino, resumió una película que provocó una ovación por parte del público. Hasta el niño de la compañera “del que escribe la crónica” se quedó embobado mirando la pantalla.
En definitiva, muchas risas, buenos momentos compartidos con “la familia” y buen cine…por tanto, noche mágica, aunque sin estrellas fugaces¡¡
Espléndida afluencia de público (más gente que en Ben-Hur), buena comilona, edredón de estrellitas para suplir a las del cielo y buen ambiente familiar por parte de cinéfilos, invitados y lugareños, esos fueron los ingredientes que precedieron a la proyección más espectacular que ha visto este club desde sus inicios: enorme pantalla sobre la cal y aire limpio y veraniego –a veces demasiado fuerte- como techo. A destacar de esos momentos previos fueron los comentarios del respetable en torno a la propuesta de la jefa, tipo “oye, que esa película es buena”, o “si al final tendríamos que haber traído Nobleza Baturra”, cuando todos sabemos que habría sido difícil aguantarla de forma medianamente digna. También habría que destacar el estreno del miembro del club “al que le gusta el pulpo” como discursista pre-peli y un intento no consensuado y parcial de alterar la decisión soberana del club, al quererse proyectar otra película elegida sobre la marcha.
La película, finalmente "En tierra de nadie", causó una grata impresión en todos los asistentes. La verdad es que pudimos visionar una cinta que destacó por su buen guión, una gran construcción del argumento, un ritmo exacto y un contenido lleno de compromiso, que nos mostró, con ciertos toques irónicos, lo absurdo de la guerra y lo vanal y superficial de nuestra sociedad, regida por las apariencias y por la falta de valores que humanicen el mundo. El final, demoledor, al mostrar a uno de los protagonistas tumbado eternamente sobre su fatal destino, resumió una película que provocó una ovación por parte del público. Hasta el niño de la compañera “del que escribe la crónica” se quedó embobado mirando la pantalla.
En definitiva, muchas risas, buenos momentos compartidos con “la familia” y buen cine…por tanto, noche mágica, aunque sin estrellas fugaces¡¡
Qué bien escribe hijo!!! verdaderamente no hicieron falta estrellas fugaces porque la película acaparó toda la atención desde el minuto uno. Si en la primera sesión cinéfila la escena del kikirikí nos dejó atónitos a todos los asistentes, en esta destacaría la escena en la que el momento más esperanzador de la película se convertía en el más descorazonador con frases como "tú haz como si desactivaras la mina" o "¿lo has grabado todo?"... en definitiva, una película en absoluto exagerada que muestra lo surrealista y ridículo de una guerra, donde ni siquiera los propios que se juegan la vida son conscientes del absurdo y la hipocresía de sus causas. Eso sí, sirva un cigarillo para poner a ambos bandos al mismo nivel, y es que los tres son iguales de víctimas, iguales de verdugos, iguales de humanos.... aplausos al ganador con patillas y obación al resto de espíritus invitados!!!!! seréis bienvenidos todas las veces que queráis a la sala campito donde toda la familia al completo os recibiremos muy gustosamente... aunque esta vez con algo de más hielo!!!
ResponderEliminarBuena crítica, persona "que ya sabemos", jeje
ResponderEliminarDespués de leer la crítica, el hijo de la compañera quiere hacer constar que él nunca estuvo "embobado" (palabra que le ha sonado a tontito) sino profundamente emocionado.
ResponderEliminarSalvando la palabra entendida de forma literal por el miembro respondón, el resto de la familia encantada con la convocatoria.
Al cronista, sólo una acotación. Definición de la RAE de farol: 'En el juego, envite falso hecho para desorientar o atemorizar'. Así que: NO , HIJO, NO, el susodicho cefalopodofilo no iba de farol...problemas logísticos impidieron que el carrete de la película llegase a tiempo a la sala campito, es lo que pasa cuando hay precipitación en la convocatoria de eventos. La maledicencia trae consecuencias...cada vez más
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