Espíritus, salid de la penumbra, que la luz del proyector os llama. Como jóvenes atenienses el día de las Panateneas, desfilaremos jubilosos hasta el santuario fílmico que tiene en su casa “la persona que siempre tiene una opinión controvertida de las cosas” (¡Cuanta gracia han derramado los dioses sobre su pantalla!). Quedamos convocados, pues, el próximo 5 de junio, viernes.Y con este espíritu transido de hermosura debemos acudir a la reunión, ya que el tema propuesto es “la belleza en el cine”: la delicada estética del negro sobre blanco o viceversa, rostros áureos de actrices que parecen ninfas o actores que podrían ser hijos de Apolo el de dorados cabellos, historias que nos acercan al mundo de las Ideas… todo eso, y todo lo que consideremos cinematográficamente bello, será válido para esta sesión.
Amigos cinéfil@s, ¡que los dioses Bergman, Clair y Renoir, así como sus musas, nos acompañen en este periplo! (y que se imponga el diálogo cabal, racional y comprensivo entre nosotros).
Hay rumores que corren por la güé y convendría aclarar. Sucias acusaciones de proyecciones realizadas sin la bendición de San Ramoncín de todos los Canones, y en lenguas vernáculas distintas de las originales: ¿será una fachada ese supuesto espiritú cinéfilo...?
ResponderEliminarCinéfilos:
ResponderEliminarPor si a alguien le vale mi propuesta, deciros que para mí la belleza en el cine se llama "Memorias de Africa".
Es una belleza sin estridencias, sencilla, protagonista en el smoking perfecto del siempre correcto Redford, en la imagen del Africa de documental avistada desde el cielo, o en la genialidad de una cámara que rodea a los personajes dejando intuir la melodía cansina de un relato con el que Isak Dinesen, con una sonrisa, eterniza un minuto.
Digna de ser tenida en cuenta por su final valiente...ahí la llevais.
Gran película, si señor, de las que dejan la sensación de que influirá, de alguna manera u otra, en tu vida.
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